Seis novatadas que pagué durante el embarazo (XI)

Cuando se va a ser mamá por primera vez, difícil no se paguen algunas novatadas. Este es mi primer embarazo, así que podríamos decir que sobraron. Se las cuento… aunque advierto que, algunas cuestiones, probablemente se deban a las circunstancias particulares de los centros de salud donde me atiendo.

  1. No se valen los privilegios en la primera consulta

La primera vez que fui a la consulta médica a causa del embarazo fue para hacerme la captación. Debía llegar temprano al trabajo así que, como usualmente he visto, pedí el último de embarazada. La enfermera, que jamás en su vida me había visto pues acabábamos de mudarnos para el barrio, me preguntó cuánto tiempo tenía. Doce semanas, respondí. Vienes a hacerte la captación, dijo, eso demora, y como es tu primera vez, debes hacer la cola normal. Me senté y me resigné.

2. Tu esposo no se beneficia
Son muchos los exámenes a los que debe someterse una pareja durante los 9 meses de gestación, pero ningunos tan exhaustivos como los primeros. Recuerdo que Héctor, el médico de familia, durante la captación me entregó 20 indicaciones para hacerme pruebas y 5 para mi esposo. Fuimos al Policlínico de la comunidad para extraerme la sangre y, cuál no sería mi sorpresa cuando, al entregar mis papeles y los de él la recepcionista nos alertó de que mi privilegio en la cola era solo para mí, como embarazada. Él debía pedir el último de manera normal, aun cuando hubiésemos llegado juntos y los exámenes fueran por la misma causa. Quedé en shock.

3. Puedes ser objeto de una clase práctica de medicina
Existe consenso colectivo respecto a que las embarazadas lucen más hermosas en vestido, sin embargo, la práctica dice otra cosa… hasta que llega ese momento en que la barriga es tan grande que, en efecto, solo quieres usar la ropa más sencilla (el consabido vestido) y los zapatos menos complicados (las queridas chancletas).

El caso es que, en las consultas médicas, mientras te revisan las longitudes de la panza y otros detalles, puedes tener a un grupo de estudiantes observando tu cuerpo en transformación. Los médicos buscan siempre tapar la zona de la pelvis mientras revisan la barriga, pero, para evitar vergüenzas innecesarias y si ya sabes que no habrá un examen vaginal, siempre puedes asistir a las consultas y ultrasonidos usando un pantalón o licra y un pullover.

De esa forma no pasarás trabajo para descubrirte la panza con toda la libertad que los doctores necesitan. Yo lo aprendí tarde. Para entonces, ya no me servía nada en la parte de debajo de mi cuerpo.

4. Si no tomas la licencia en tiempo, puedes ver afectados tus ingresos
Como me sentía absolutamente bien cuando arribé a las 34 semanas de embarazo, consulté con la familia si debía o no tomar en ese momento la Licencia de Maternidad. Me parecía que podía ser más útil en la redacción del periódico que en mi casa. Por suerte, me detuvieron a tiempo. Resulta que, tal como indica el Código de Trabajo, la mujer tiene derecho a que se le retribuyan con un cálculo especial las semanas que van desde las 34 semanas hasta el momento del parto. Si sales más tarde de lo previsto, te arriesgas a ver afectados tus ingresos.

¿Mi consejo? Toma la licencia cuando toca y, si lo deseas, sigue colaborando con tu trabajo de vez en cuando… con tus condiciones, pero no pierdas lo que por derecho te corresponde.

5. No comas dulces en la noche
Siempre he sido una apasionada de los dulces, pero, si hay algo que no repetiría en un segundo embarazo, sería lo de comerlos por las noches. Cada vez que lo olvido y tomo, aunque sea un pedacito, el bebé se mueve dentro de mí tan intensa y prolongadamente que me deja imposibilitada de dormir hasta la madrugada. Yo, siendo ustedes, seguía mi consejo.

6. Los huesos de la pelvis duelen en las últimas semanas
¿Has visto los dolores que dan cuando se realizan muchas cuclillas? Bueno, pues así me siento yo ahora mismo, ya con 38 semanas de gestación. No sabía que los huesos de la pelvis podían doler así, lo que no significa que sea inaguantable la sensación, pero no puedo negar que estuve semanas pensando que me había sentado o acostado de una manera incorrecta hasta que el Sr. Google me explicó que el dolorcillo significa que mi cuerpo se prepara para el parto natural. Esto no tiene solución, pero lo comparto para que lo conozcan.

Historias clínicas y otros cuentos (I)

La consulta más larga (II)

El poder de una embarazada (III)

Cesárea programada (IV)

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