Retornos

Como cada vez que alguien abandona un blog y lo retoma después aquí les dejo el mensaje del “regresé”. Creo que esta es la segunda o tercera vez que regreso, pero, para ser honestos… ¿cuánta gente que lleva un blog no lo ha abandonado alguna vez? La razón, creo, no está tanto en no tener tiempo para escribir como en no sentir viva la llama que nos motivaba a mantener activa la plataforma….

¿Por qué abrimos una página en Internet? ¿Por qué alguien nos lee? … Los motivos por los cuales me creé esta cuenta en 2011 ya no son los mismos que comparto en 2018. Han ido variando a lo largo del tiempo. En 2011 compartía en el blog la mayoría de mis trabajos periodísticos publicados en el semanario Venceremos, periódico donde realicé mi primer año de servicio social como periodista tras graduarme de la carrera. Buscaba visibilidad en la web, un mayor alcance, interactividad con públicos de otras partes del mundo.

En 2012, al partir de Guantánamo para La Habana para comenzar una nueva etapa de vida, mis objetivos cambiaron: empecé a usar la plataforma para mantenerme en contacto con los amigos que habían quedado dispersos al concluir la universidad, y para debatir sobre temas de la vida sociopolítica de Cuba.

Entre 2015 y 2016, me complacía comentar algunos fenómenos que estremecían al país, como el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y lo que eso traía consigo. El 2017 lo centré en el desarrollo profesional, razón por la cual muchos post son sobre periodismo digital, el funcionamiento de la redacción multimedia del diario Juventud Rebelde, o acerca de cómo producimos noticias.

Ahora, en 2018, ya eso no me atrae tanto…. Las personas somos así de cambiantes. Como resultado, el blog ha quedado abandonado entre las aguas de internet.

Supongo que, si alguien quisiera analizar la personalidad de un bloguero a través de lo que escribe, así como de sus periodos de mutismo o de alta productividad, descubriría algunas hipótesis bastante atractivas sobre la personalidad humana ¿no creen?

De todas formas, aquí estoy otra vez.

Después de 5 años de estudios intensos y 7 de trabajo ininterrumpido (salvo por las vacaciones anuales de cada periodo), la Licencia de Maternidad me ha puesto de frente el reto de qué hacer con mi tiempo libre…. Trabajé hasta el último minuto, hasta que la enorme panza de embarazada me puso a un metro del teclado y las patadas del bebé no permitían que estuviera sentada mucho rato, pero ya estoy en casa esperando el nacimiento. Como supondrán, las horas me sobran…

Mi esposo sugiere, entonces, que escriba en el blog. Total, ahí lo tengo. Y yo, que no veo nada más productivo que hacer hasta que nazca el bebé (ya lavé y planché “toneladas” de atuendos diminutos), he decidido aceptar el reto.

Espero que mis seguidores entiendan la sobredosis de maternidad que, al menos este 2018-2019, les caerá encima.

¡Hasta mañana!

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