El regalo de Etecsa para Ariel Alejandro (XIX)

Que niño tan afortunado será Ariel Alejandro.Este diciembre, mes de su nacimiento, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) cumplió una vieja deuda. Finalmente, todos los ciudadanos del país quédese en acceder al servicio de internet a través de sus celulares, lo harán.

Eso quiere decir, costos aparte, que su mamá no tendrá que depender de otros para publicar en este blog las crónicas sobre su nacimiento y que él crecerá ampliamente conectado. Un día Etecsa también solucionará los problemas de disponibilidad tecnológica en mi barrio, para tener de vuelta nuestro teléfono fijo y acceder al Nauta Hogar.

Para quienes seremos o son padres, la ampliación del acceso a internet implica desafíos con los que el mundo convive hace mucho: cómo regular la dependencia de los niños a la tecnología y la incapacidad de estudiar o leer más allá de los 10 primeros resultados que muestra Google. También habrá que enseñarles a discriminar entre las fuentes de noticias, cómo contrarrestar información, y a proteger su privacidad.

Estos eran problemas inexistentes mientras yo crecía. Entonces había que ir a la biblioteca y pedir una veintena de libros hasta encontrar lo que se necesitaba; y la información de actualidad se obtenía solo a través de los canales de comunicación nacionales. La emisión de la opinión ciudadana se reducía al envío de cartas de papel que solo leía el destinatario. O sea, eran mayores los límites al conocimiento y la expresión.

Trato de imaginarme a mí misma yendo a la biblioteca para buscar que es una “placenta en grado III”, o un “parto distócico”, o “las contra indicaciones en el embarazo”; y no me visualizo porque sé, de manera segura y confiable, que todo eso está al alcance de un clic en internet.

Cuando estudiaba en el preuniversitario, entre el año 2003 y el 2006, en soporte digital casi solo teníamos la Enciclopedia Encarta. Encarta era una aplicación multimedia desarrollada en 1997 por Microsoft y Cuba había masificado su empleo en las escuelas. Su actualización está descontinuada desde 2009, pero llegó a ser uno de los productos educativos más vendidos del mundo.

A mí me parecía aburrida e insuficiente. Sus artículos sobre temas específicos, con ilustraciones, audio, video y algunos juegos se podían recorrer en unos días. A la semana no tenías nada nuevo que buscar, a menos que fueras un niño descubriendo el mundo.

Supe lo que era internet las 24 horas en la universidad, entre 2006 y 2011. Durante el primer año de la carrera, los administradores de red te creaban un correo y una cuenta de internet cuya cantidad de megas casi nunca llegaban a fin de mes. Casi como el salario actual… Y tú podías ir a los laboratorios de computación durante el día o la noche.

No había wifi, como ahora, pero navegabas hasta el agotamiento (tuyo y de los megas), y de las muchas páginas leídas tomabas para los trabajos escolares, aunque a los profesores siempre les preocupó el “copia-y-pega”, en especial, de Wikipedia, enciclopedia colaborativa actualizada por millones de voluntarios por todo el mundo, pero poco confiable.

En esa época, cuando un chico con habilidades de hacker (casi siempre de carreras como Cibernética o Telecomunicaciones)quería alagar a una muchacha medio adicta a internet, le regalaba un listado con cuentas y contraseñas robadas. Esos noviazgos eran un peligro… y una tenía que aprender técnicas para proteger sus claves, sobre todo cuando visitaba los laboratorios de computación de especialidades cercanas a la informática.

Nunca se me ocurrió en esos años que un día me conectaría desde casa a través de mi teléfono. Ni siquiera tuve celular hasta 2012…Aunque desde 2008 estaba despenalizada su compra, las líneas vendidas por Etecsa eran demasiado caras para los ingresos de mi mamá. Además, para qué tenerlo —le dije un día a un amigo— si siempre podía comunicarme con mi familia a través de la telefonía fija o desde los públicos.

Ahora no puedo estar sin el móvil… y me desespera la inaccesibilidad a internet.

Mi niño no tendrá ese problema. Es hasta curioso como para él no será muy tarde esta apertura sino en el momento justo. Familia y amigos lo verán crecer desde otras latitudes, podrá hacer amigos por todo el mundo, y accederá a opciones de superación de todo tipo. También aprenderá mucho, que es uno de los grandes beneficios de internet. Cualquier duda, solventada al instante. Y será capaz de hacer escuchar su voz,públicamente, desde las más insólitas plataformas si es que tiene algo que decirle al mundo porque otra de las grandes ventajas de la red es que tú terminas siendo tu propio medio de comunicación.

Yisell Rodriguez Milán

Cuba, 1988. Periodista. Jefa de la Redacción Multimedia del diario Granma.

1 comentario en “El regalo de Etecsa para Ariel Alejandro (XIX)

  1. Me gustó sobremanera este post que navega por vuestra vida con la candidez de las sorprendentes peripecias de los cubanos camino de su emancipación. Ariel Alejandro encontrará un mundo diferente en lo tecnológico y mucho amor en sus padres y familia. Bienvenido a la era Etecsiana.

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