Bebés y bajos salarios (VII)

¿Cómo prepararse para la llegada de un bebé cuando ambos padres laboran para algún centro estatal en Cuba?…

Si eres mamá o papá, y formas parte del sector que describo, seguro te hiciste la pregunta desde el mismo momento en que supiste los resultados del test de embarazo, o conociste el primer ultrasonido.

A mí me pasó lo mismo. Los dos primeros meses me rompía la cabeza pensando en cómo reunir dinero, ahorrar… mientras los abuelos del bebé en camino se derretían en deseos de que se empezaran a comprar las cositas que iba a necesitar Ariel Alejandro.

La imposibilidad de hacerlo debido a la difícil correlación entre los altos costos de la vida y el salario (que espero se eleve, como mismo pasó con juristas, maestros, algunos funcionarios y empresarios), nos impedían a mi esposo y a mí avanzar mucho en esa misión casi imposible.

Y entonces, comenzaron a caer los consejos:

—“Un niño viene al mundo con un pan bajo el brazo”, fue la frase de consuelo de una señora ya mayor, con cáncer, durante la espera en una de las frecuentes consultas médicas. Lástima que las cosas no sean tan así…

Que conste: no es que yo vaya preguntando de consulta en consulta como obtienen sus ingresos quienes van a traer al mundo a otra persona, sino que, en las colas médicas, durante 9 meses, una escucha muchas cosas y el dinero es un tema recurrente.

En otros momentos, chicas más jóvenes contaron sus experiencias: a algunas las ayudaban económicamente sus padres; a otras sus familias en el exterior o sus maridos, muchos de ellos trabajadores del sector privado; y unas pocas que conocí —casi todas por encima de los 35 años — tenían la suficiente independencia económica como para mantener a sus futuros bebés, lo cuales, además, eran sus primeros hijos.

Como supondrán, de estas últimas embarazadas eran mis historias favoritas.

Se trataba de mujeres que habían decidido ampliar sus familias cuando ya tenían una estabilidad profesional y económica que se los facilitaba… Ninguna se quejaba de estar “muy vieja”, “cansada” o temerosa por la “prueba de la aguja en el vientre” a la que deben someterse después de los 35 años para garantizar el buen estado de su bebé.

Yo tengo 30 años. Me gradué en 2011 de Periodismo y, desde entonces, he ejercido la carrera en tres medios de prensa diferentes. He sido reportera y jefa de redacción. Nunca lo pensé dos veces en estos 7 años de trabajo para probar nuevas experiencias en el campo de periodismo impreso, digital, radial o televisivo… dentro o fuera de Cuba. Me encanta lo que hago… solo que, a diferencia de las treintañeras que conocí, el salario no me da.

En mi experiencia, sin una red de apoyo familiar (o de amigos) comprensiva, sería muy duro para una pareja con salarios de poco más de 500 pesos al mes, enfrentar los gastos que implica un hijo. Imagínense dos. Claro, esa red de apoyo debe estar consciente de que la ayuda —económica o de cuidados— no significa que los padres subordinen a nada su papel protagónico en la crianza del bebé.

Dada mi reciente vivencia, recomiendo a los futuros papás que no se queden de brazos cruzados esperando que alguna ayuda “les caiga del cielo”. Hay acciones que podemos emprender nosotros mismos, entre ellas no conformarnos con un solo empleo y abrir una cuenta de ahorro.

Nuestra generación no es igual a la de nuestros padres y abuelos, cuando una persona solía concentrarse en un solo trabajo. Con eso le bastaba para mantener de alguna forma a su familia. Pero con los años, las cosas han cambiado en Cuba.

Ahora los jóvenes aspiramos a empleos flexibles, cuyos horarios dejen tiempo para buscarnos la vida de otras maneras (no necesariamente en nuestros perfiles profesionales) y que faciliten la entrada del dinero necesario para mantener las familias que pensamos crear o ya hemos hecho.

Esa opción nos la dan instituciones estatales en las que es posible trabajar como contrato por pluriempleo durante algunas horas al día… y también el cuentapropismo. La ampliación del trabajo privado en Cuba ha traído consigo un amplio abanico de nuevas y viejas opciones laborales en las que no es necesario estar justo las 8 horas del día que se dedican al trabajo estatal principal que no queremos abandonar. Algunos de esos trabajos, incluso, pueden hacerse desde casa.

Sé que tener dos o tres empleos no es una alternativa muy complaciente que digamos, pero cuando se decide traer un bebé al mundo la vida cambia, y así como se transforma también terminan haciéndolo las comodidades y las prioridades.

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