Los medios de comunicación de Cuba y su salto a Internet

Década de 1990. Cuba no tenía acceso a internet, pero era necesario estar allí. Las informaciones producidas por las agencias internacionales de noticias en contra de la Revolución circulaban sin contrapartida por la red de redes y las audiencias estaban a expensas de la manipulación.

Con la premisa de que para derrocar al Gobierno cubano las vías «suaves» podían ser efectivas, en 1996 Estados Unidos dio un permiso especial para establecer los servicios de telecomunicaciones con la Isla a través de un contrato entre la Sprint Corporation y Etecsa, según consta en investigaciones de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Cuba aprovechó la «brecha» y ese mismo año Granma Internacional se convirtió en el primer medio de prensa de la Revolución en internet. En la aceleración del hecho influyó la campaña mediática desatada contra la Isla desde marzo, tras el derribo el 24 de febrero de una avioneta de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, que había violado reiteradamente el espacio aéreo cubano.

Política y uso de internet comenzaban, entonces, un camino entrecruzado del cual no se desprenderían. Las restricciones en materia económica, comercial y financiera que la administración estadounidense endurecía cada año, junto a las sistemáticas agresiones públicas mediante aspectos relacionados con la red global, fortalecían los porqués de esa realidad.

Un año después de la versión web de Granma Internacional, en abril de 1997 apareció la del periódico Trabajadores, y en julio de ese año comenzaron a navegar en línea el diario Granma y Juventud Rebelde, cuyas versiones electrónicas acompañaron de manera especial la cobertura del 14to. Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, efectuado en La Habana.

En 1998 entraría al ciberespacio la Agencia Cubana de Noticias; nacería Cubahora, primera revista exclusivamente digital, y la web del semanario Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, se convertiría en un medio provincial fundacional en ese ecosistema.

Prácticamente a ciegas, por entonces, se trabajaba para internet, pues habían muy pocas computadoras en las redacciones. Después del Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba realizado en 1999 y en el que estuvo Fidel, en menos de dos años se capacitaron en el uso de computadoras los más de 3 000 profesionales de la prensa de la Isla en aquella época.

Los 20 años de JR

Ante la necesidad de fortalecer en internet la información sobre Cuba y el mensaje de movimientos progresistas y de izquierda en el mundo —en desventaja ante el monopolio de la información en poder de la derecha—, Juventud Rebelde ha consolidado sus estrategias de trabajo desde que saliera en línea el 4 de julio de 1997.

El 28 de enero de 1998 también Opciones, nuestro semanario comercial, pasaría a ser visible en internet; mientras que el sitio de la publicación humorística dedeté vería la luz el 25 de febrero de 2012.

Siete profesionales del Departamento de Ediciones Digitales (hoy Redacción Multimedia) se encargaban en aquella época de la actualización del sitio, por entonces programado para el software FrontPage, un programa de páginas web para el sistema operativo Windows, que Microsoft dejó de producir en 2003.

En un estudio exploratorio sobre la edición digital, realizado en 2001 por Sara Cotarelo Prieto y Lourdes Fernández, especialistas del Equipo de Investigaciones Sociales de esta Editora, se concluyó que aquella era una réplica en «cuerpo y alma» de la edición impresa, tenía serios problemas de programación y requería  que los periodistas «escribieran para internet, con todos los cambios que tecnológicamente y en contenido implica».

Ocho años después llegó el gran paso, cuando iniciábamos nuestro tránsito a la versión actual del sitio, elaborado por su recién fundado Grupo de Desarrollo Informático.

Entre las novedades implementadas a partir de 2009 estuvieron la apertura de las cuentas del medio en redes sociales, la producción de la primera entrevista interactiva online que tuvo lugar en la prensa cubana, la elaboración de dosieres multimediales y coberturas en vivo, la posibilidad de que los internautas comentaran los materiales del medio, devenidos en verdaderos foros plurales de debate; y la diversificación de boletines electrónicos.

Sin embargo, consciente de que la comunicación digital es multicanal, en 2016 la dirección de JR se planteó, como parte de la estrategia de desarrollo del medio, lograr la producción actualizada y multimedial de sus cuatro plataformas (JR, Opciones, DDT y Soy Cuba), a partir de explotar todos los canales de comunicación a nuestro alcance, como audio, video, libros digitales, enlaces a otros sitios…

Ello dio como resultado que, en el último año, se fusionaran dos equipos digitales y se invirtiera en la transformación del área de trabajo y en su equipamiento tecnológico.

Así, ampliamos los perfiles profesionales para sistematizar la producción de videos —a través de JRTV— y de audios. Como consecuencia, ya tenemos un noticiero y programa de radio, ambos exclusivos para internet.

También se trabaja en la planeación estratégica de contenidos conjuntos entre el equipo multimedia y las redacciones especializadas (Nacional, Corresponsales, Cultura, Deportes, Internacional, DDT y Opciones). Y se explota, de manera frecuente, la comunicación bidireccional con la comunidad de lectores a través del incremento de foros, entrevistas online y secciones para la participación ciudadana a través de fotos o textos.

Igualmente se consolidaron secciones en la web como el Así de fácil o La mirada del lector, y se crearon otras: Lo más leído de la semana y Una foto, una historia.

Juventud Rebelde, con 20 años cumplidos en internet, trabaja bajo el principio de que un periodista es capaz de saber en qué plataforma puede contar mejor su historia. De esa forma, con espíritu y esfuerzo de equipo, podemos llevarles a nuestros lectores las noticias mediante cualquier canal. Ya no importa si es papel, video o Facebook, porque nos consumen y, con ello, conocen de primera mano las verdades de Cuba y su Revolución.

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