Social (IMO)

Las cosas que trae la wifi son increíbles. Hace unos días una pequeña de 13 años me dijo que la buscara en Instagram y me quedé fría. Yo, editora de un portal para jóvenes semidesconectados de Internet y cuasiconectados a la Intranet nacional, solo supe cómo funcionaba esa red social hace poco tiempo, gracias a una de las wifi activadas en La Habana.

A los dos días una prima mía, que ni habla ni oye (es sordomunda) me insistió para que la ayudara a crearse un perfil en Facebook. Súmenle a la dificultad para comunicarnos, el explicarle que necesitaba primero un correo internacional del cual carecía y que no debía ser Nauta porque Fb envía notificaciones con imágenes y ya ustedes saben lo que eso significa.

También, le dije, necesitaba algún tiempo para navegar con calma y abrirse el perfil, llenar sus datos, buscar amigos y chatear. Pero el tiempo, le comenté entre murumacas que supongo haya entendido, vale “oro”: está a dos dólares cada hora de conexión.

Para un neófito, 60 minutos solo sirven para heredar una frustración de la cual será liberado cuando active la Wifi_Etecsa y entre directamente a Facebook para conversar con quien desea. Mientras tanto, sufrirá.

Por suerte, la avalancha de aplicaciones que todos los días Zapya y Shareit nos ayudan a pasar de un teléfono móvil a otro, trajo una solución para los apurados en Cuba: Imo.

“Esto es Social (Imo)”, le oí decir hace poco a una ingeniosa joven que comparaba las características de nuestro sistema político con la utilidad de esta aplicación que parece nacida para ayudar a los cubanos a conectarse a través de videollamadas con el más allá y con el más acá, porque ahora puedo ver protestar hasta a mi madre… en Guantánamo.

Imo es solo para móviles iOS y Android 2.3 o superior, no requiere de mucho espacio de almacenamiento (4.3MB), su servicio es gratis, permite chatear con varios amigos con quienes es posible compartir fotos o videos, y corre perfectamente con la conexión Nauta.

Para que funcione, explican los que saben, deben tenerla instalada los dos interesados y las charlas siempre estarán seguras de cualquier intruso.

No es como con el Zapya, que cuando creas un grupo cualquiera se mete y puede robarte las aplicaciones. El otro día, en el Malecón, una muchacha entró al mío y se llevó algunas cosillas. Espero que le aprovechen, aunque es de mala educación entrar adonde no te han invitado, ¿o no?

Pero seguimos con Imo.

Yo solo lo he usado para hablar con un amigo, ambos en el mismo barrio, en la misma cuadra, casi uno junto a otro. Queríamos probarlo, así que lo instalamos e hicimos una rápida y happy videoconferencia.

“Sirvió”, le dije, y cerré mi cuenta de Nauta… “porque se me acaba”, comenté para concluir la idea mientras observaba muy cerca a una mujer gritándole a la hija que si la oía. Era obvio: esa sí le estaba dando un buen uso a la aplicación.

En la web AndroidPIT, dice que las apps de mensajería instantánea son “las más queridas y descargadas entre los usuarios de Android”. Imo está entre ellas porque cubre casi todos los protocolos de mensajería comunes: Skype, Facebook, Google Talk, ICQ o Windows Live Messenger. Además, es muy práctica en tanto puede usarse desde el teléfono y el navegador de la computadora.

Por desgracia, a mi prima sordomuda Imo le sirve de poco. Ella necesita Facebook para acortar distancias y yo, para consolarla, le he dicho que cuando vaya a abrirse su cuenta iré a ayudarla, para que ahorre tiempo de conexión.

Le comenté, además, que ya vi unas aplicaciones de Android para usuarios sordomudos… Está, por ejemplo, AMPDA (Aplicación Móvil Para Personas Con Discapacidad Auditiva) que permite el aprendizaje del abecedario dactilológico y la confección de rápidos mensajes con palabras pre-definidas de uso cotidiano.

Si es libre de costo, quizás la baje desde La Rampa, donde los rostros de los felices iluminados por el resplandor de las pantallas de sus dispositivos me indican que tal vez el archivo no demore tanto en descargarse.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente en la revista Cubahora.

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