Utopía en La calle del medio

Por Yisell Rodríguez Milán

Siempre pensé, aún sin conocer a ninguno de sus creadores, que se había elegido bien el nombre de ese periódico polémico y multicolor conocido como La calle del medio. Eso de atravesarse en medio de cualquier vía, carretera y/o trillo, en chancletas y vestidos o medio vestidos para decir lo que hace falta y hasta lo que no,  es cosa de cubanos discutidores, que es como en esencia somos todos nosotros.

El sábado pasado tuve la oportunidad de celebrar con quienes piensan La calle del medio el quinto aniversario de su publicación. Un lugar llamado por ellos “Caverna de los trovadictos”, y que no es más que el Diablo tun tún en la Casa de la Música del municipio playa, en La Habana, fue el escenario del encuentro. Nunca, y lo digo con sinceridad, había visto de cerquita tantos buenos y experimentados trovadores juntos, ni tanta revolución cubano-venezolana fluyendo de voces y guitarras compartidas.

Como se pensó, y se invitó, estuvieron allí, en ese local que parece una extensión de la casa de Diego en Fresa y Chocolate, junto a Enrique Ubieta, director de la revista,  trovadorazos como Fidel Díaz Castro (anfitrión de la peña La Utopía, que se realiza cada sábado en El Diablo…), Gerardo Alfonso, , Raúl Torres, Pedrito Beritán, Samuel Águila, Inti Santana, Fernando Bécquer, Erick Méndez entre otros que mi maldita memoria natural, sin programa recuperador, no recuerda.

También estaban algunos de los twitteros y blogueros más activos y afilados de Cuba en la redes sociales: La Chiringa de Cuba, Cubano en 1er Plano, Kokacuba, @Caperuzacubana…y quien  sabe cuántos más que yo, blogadicta inhabilitada para recordar caras y nombres propios fuera de la red, no pude identificar.

Pero lo más emocionante de la tarde-noche no fue eso, sino la espectacularidad de tres invitados dos de ellos venezolanos y una argentina: Amaranta, con su nombre que se me antoja tan místico como su voz, José Alejandro, que tiene un tocar de trovaloco y feliz, y Silvia Adriana, folklorista argentina cuya canto se pronuncia –sospecho que hasta sin proponérselo- en contra de la desmemoria.      

Pero volviendo a La calle del medio, que a fin de cuentas es el motivo de este post, quiero comentarles sobre un artículo que –a falta de mayor información- encontré en Rebelión.org. El texto se llama “La Calle del Medio, un OVNI surgido de una imprenta cubana”, fue publicado en el 2009  y está firmado por Michel Porcheron, periodista de la AFP (Agence France Presse).

Lo cito porque en su artículo descubrí datos que no sabía, porque ninguna otra fuente de las que Google ofreció me parecieron suficientes y porque, como bien saben los cubanos, a falta de pan…casabe.

Él describe este mensuario de opinión y debate como un verdadero periódico, con 16 páginas, en colores y formato de 29×38 cm., lo más real y palpable que pueda imaginarse, práctico para llevar bajo el brazo, con olor a tinta, se vende en kioscos, usted puede leerlo y hojearlo varias veces antes de dárselo quizás al vecino, que a su vez se lo dará a un amigo, que a su vez…”  

Queda claro que bien sabe reportero como “caminan” de mano en mano las publicaciones impresas cubanas, y también que hay algunas como La calle… que más que caminar, corren.

Porcheron además califica este periódico como  “casi inmaterial, porque es una publicación mensual sin sala de redacción en un lugar fijo, sin locales ni teléfono, ni telefonista ¡por supuesto!, ni secretaria, ni Director de Recursos Humanos, ni sitio web a su nombre, ni todo lo demás que existe en publicaciones relativamente normales”, pero especifica que tiene lo principal: lectores.

Y yo, incitada por esto y a raíz de una interesante conversación sostenida en el barrio, me pregunto ¿quiénes son los lectores de La calle del medio?…

No creo que hacia un consumidor cualquiera estén enfocados, por ejemplo, los largos artículos de Santiago Alba Rico o de Jorge Wejebe Cobo, pero sí que cualquiera puede leerlos, y comentarlos, e incluso polemizar partiendo de sus constantes reflexiones-provocaciones.

No pienso que el público meta de esta revista sea el ama de casa que entre tarea y tarea hogareña apenas lee, sin embargo he visto a muchas mujeres de este tipo zaparse La calle… cuando en sus páginas afloran señoras críticas televisivas, análisis de series y novelas… y, por supuesto, las recetas  de cocina.

No imagino a un grupo de adolescentes de preuniversitario haciendo cola en los estanquillos donde abundan viejitos y jubilados detrás del Juventud Rebelde, el Granma, y el fantasmal Orbe y, no obstante, los he visto discutir sobre las propuestas musicales que salen en la última página de la revista, y leerse completicas algunas entrevistas realizadas a artistas de toda índole y devorando la sección de humor.

En fin que La calle del medio, con sus crónicas de nuestra convulsa y a veces apática cotidianidad, con opiniones dichas a rajatabla sobre cultura y política, con sus  páginas reservadas a los lectores, y con sus teclazos antimperialistas, anticapilatistas y muy humanistas, está hecha a la medida de un cubano cualquiera, que es lo que somos -en esencia y sin etiquetas- todos nosotros.  A su colectivo: felicidades por cinco años de periodismo multicolor.

En el blog La isla desconocida, de Enrique Ubieta: Fiesta de Utopías en el V aniversario de La Calle del Medio
En estas fotos aparecen los cantautores venezolanos Leonel Ruíz, Amaranta y José Alejandro Delgado, la argentina Silvia Adriana, los imprescindibles Vicente Feliú y Gerardo Alfonso, Samuel Águila y Rey Montalvo. Están Fidelito, claro, Yuliat de la publicación festejada y estoy yo.
Ubieta, con Amaranta y Silvia Alejandra
Enrique Ubieta y Fidelito.
Amaranta
Allí estaban también algunos de los blogueros más conocidos, como Cubano1erPlanoLa Chiringa de CubaKokaCuba,Criatura de Isla.
Silvia Alejandra
Breve agradecimiento
Amanda, Pedro Beritain y Samuel Águila
José Alejandro Delgado
Charly Salgado, Fidelito y Vicente Feliú

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