Si de coches se trata …

0007Por Yisell RODRÍGUEZ MILAN

Fotos: Leonel Escalona Furones

Son feos, brutalmente feos, y además muy incómodos, demasiado lentos. Insoportables. Así califican muchos pasajeros a uno de los medios de transporte más populares y baratos del Oriente de Cuba: los coches, o mejor (para ser justos), las carriolas tiradas por caballos.

Ya no es solo Bayamo la ciudad donde prolifera este tipo de vehículo, que hoy carece de la elegancia de siglos anteriores y que una canción de Adalberto Álvarez hizo famoso. Ahora también se le ve por las calles de Holguín, Las Tunas y Guantánamo, lo mismo transportando artistas, que estudiantes, enfermos, recién paridas o ilustres conferencistas. No hay diferencia entre quienes lo padecen. En este caso, la necesidad manda.

Dicen los más viejos que tras el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y con los “golpes” que el Período Especial propinó a la isla en la década del 90´, aumentó su presencia en las ciudades. La escasez de piezas de repuesto para los ómnibus estatales, impulsó su “invasión” más allá de las montañas.

Ya para ese entonces los que aparecían en las calles no eran, ni remotamente, aquellos carruajes, carrozas, quitrines, calesas o volantas de enormes ruedas, fuertes barras de majagua, con caja forrada de cuero, buen techo y tirados por uno, dos o tres equinos con que la sociedad cubana inició el siglo XX.

0011Cuba sobrevivió a la escasez del transporte, al menos para tramos cortos, con viejas carretas de campo de cuatro ruedas, con asientos de tablas para ocho o más personas, una lona por cubierta, un farol y arrastradas por caballos flacos.

De este tipo -pero mejor cuidados gracias a la actualización económica que vive la sociedad cubana y el desarrollo del negocio por cuenta propia- en la provincia de Guantánamo, por ejemplo, actualmente existen alrededor de 800 coches.

Igual que en otros territorios del país, sus dueños los “parquean” en lo que denominan piqueras. Son estos espacios, casi siempre ubicados en los extremos de las ciudades para que la peste y el churre generado por el tránsito de carretas no molesten a los vecinos, donde es fácil observar otros oficios generados por esta alternativa de la trasportación cubana.

Allí hay vendedores de yerba, aguadores, limpiadores de estiércol, mecánicos de carretas, vendedores de alimentos y, a veces, hasta algún buen oidor que aún cuando no recibe ni un peso por su trabajo le escucha a los cocheros sus eternas quejas por los baches en las calles, la escasez de comida, las enfermedades del animal, la poca clientela, etc…

Como dato curioso, según el Centro de Control Pecuario incluso para “tirar pasaje en coche” existen requisitos. Por ejemplo, los caballos deben tener entre tres y quince años mientras que las yeguas solo se usan para la procreación y nunca para la transportación.

También los propietarios del equino deben ser mayores de edad, graduados del curso impartido por la Empresa de Vialidad y Tránsito para actualizarlos sobre las legislaciones relacionadas con la seguridad en la vía y contar con la licencia operativa que emite la Unidad Estatal de Tráfico. Asimismo necesitan documentos que certifiquen el buen estado técnico de la carreta.

Sin embargo es raro como, a pesar de los muchos dolores de cabeza que ocasiona, este medio de transporte a menudo se nos muestra envuelto por una magia extraña, amnésica, que no permite su extinción definitiva aún cuando ya otros vehículos más modernos -como motos y camionetas- alivian la transportación nacional.

Quizás, digo yo, más allá de la necesidad, su permanencia en nuestras calles se deba al carácter romántico y aventurero del cubano. Y si no es así, cómo se explica que a pesar de que los coches de Oriente son feos, brutalmente feos e incómodos, la gente siga asociándolos a paseos amorosos, locuras adolescentes y fantásticas aventuras en las que siempre hay un caballo.

2 comentarios en “Si de coches se trata …

  1. Mira ya soy humano y no un bicho con la lengua afuera ni un cuadrado lleno de rayones, gracias por el cambio de look cuando comento.
    Coches en Guantánamo, pocos, carriolas tiradas por caballos, yeguas y mulos, demasiados, y aunque son el medio de transporte número 1 apesar de la competencia de las motos, porque el parque estatal sigue siendo poco, dejan un olor nada agradable en piqueras y rutas, y cuando el estiercol que cae sobre las calles se riega, la situación se vuelve tensa, un oeste cuyos vientos no arrastran arena sino … animal.
    Quiero decir tantas cosas, pero no vienen a la mente. Buen post y me voy que me deja el coche, o mejor dicho, la carriola.

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