La pelota, Lianet y yo

Si existe la antítesis en los gustos, Lianet y yo somos su máxima expresión. Ella ama el deporte nacional de Cuba como a sí misma o a la comida… a mí, por el contrario, me da sueño, hambre, deseos de viajar por ahí, de salir de la sala donde esté un televisor proyectándolo o del estadio donde se juegue. No es que lo deteste.  Es que me aburre.

No hay médicos para alérgicos al béisbol. Estoy segura de que quienes estudiaron conmigo ya lo comprobaron.

Supongo que las raíces de mi problema, y de la pasión de Lianet, son casi de nacimiento. Ambas quizás experimentamos un “algo” desde los vientres de nuestras madres que nos predispuso. Si no fue así, entonces le echo la culpa de mi desamor a los pelotazos que me dio mi hermana cuando éramos chamaquitas, durante improvisados juegos en el patio del edificio.

A Lianet, por otra parte, tengo la rara sospecha de que le hicieron creer que los partidos de la Serie Nacional eran lo mismo que una telenovela y ella, inocente niña, confundió las estrellas del béisbol cubanos con galanes de televisión. Eso todavía se lo cree.

Sin embargo, a pesar de todo, aquí estamos ambas… en el estadio de Guantánamo, viendo perder a los del Guaso contra Industriales pero felices de ser amigas… aunque, por su bien, es mejor que nunca ni me hable de pelota.

2 comentarios en “La pelota, Lianet y yo

  1. Hola Yisel, la pelota es lo máximo, pues yo también soy una fiel seguidora de ese deporte, si no puedo ver un juego trato de buscar información y mantenerme al tanto de lo que está pasando, creo que si fuese varón no me gustaría tanto. No dejes de ir al estadio, es un buen lugar para reírse, hacer bulla y quitarse el estrés, aunque a veces te den deseos de coger a alguien por el cuello cuando hacen una mala jugada. Espero que vayas de vez en cuando, a lo mejor un día de estos coincidimos.
    Chaooooooooooooooooooooo.

  2. Yisi tienes mucha razón todavía me creo eso de que los peloteros son galanes de TV, me atrevo a afirmar que hay uno que otro por ahí que no tienen nada que envidiarles a los de las telenovelas jaja pero que conste la pelota es para mí algo más que peloteros aunque sé que eso no te lo crees mucho. Lo cierto es que tú y yo seguiremos siendo buenas amigas aunque nunca pueda convidarte a ver un juego de beisbol o tú no puedas invitarme a tus queridos recorridos por los intrincados municipios de nuestra provincia.

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