El sueño del Quimbuelo

Hace 35 años el Comandante en Jefe Fidel Castro visitó por primera vez el Valle de Caujerí y desde una de las colinas que bordean la región vislumbró las posibilidades de convertir esta rica zona agrícola en un gran jardín productivo. Ahí mismo estuve yo, el miércoles 29 de agosto del 2012. Estuve donde soñó el Comandante. 

 

I

Fidel estuvo aquí, donde Leonel Escalona Furones, tremendo fotorreportero del Venceremos, me tomó la fotografía. Escaló estas alturas el Primero de julio de 1977, luego de inaugurar el poligráfico Juan Marimello en la ciudad de Guantánamo.

Dicen que andaba acompañado –como siempre- y que quedaron para la historia económica de Cuba sus reflexiones sobre el desarrollo agropecuario, económico y social de este sureño territorio: el Valle de Caujerí.

Ese día y el siguiente, Fidel recorrió y acampó en el Valle, se reunió con campesinos en el Círculo social de Guaibanó y los exhortó a fundar Cooperativas de Producción Agropecuaria  (CPA), participar en la rehabilitación de sus áreas agrícolas y en el desarrollo económico integral de la región.

La visita del Comandante en jefe dejó grandes impresiones en Karín Borges Medina, quien con 19 años de edad se iniciaba como camarógrafo de la televisión oriental y tuvo la suerte de formar parte del equipo  que dio cobertura al suceso.

“De manera particular recuerdo que Fidel esa noche del día primero dormimos en casas de campaña en las alturas del Quimbuelo. En la mañana, cuando varios compañeros hacíamos la cola para coger agua de un tanque para cepillarnos los dientes,  apareció Fidel y no permitió que le cediéramos el lugar. Él también hizo la cola”.

A 60 kilómetros al este de la capital provincial, en San Antonio del Sur, se nos presenta el valle como una depresión –no plana- en medio de las elevadas sierras de Purial e Imías que superan los mil metros de altura y la de Caujerí, cercana a los 500.

El hueco en el que simula estar es en realidad la cuenca del río Sabanalamar, que en los escasos períodos lluviosos de la región nutre sus afluentes de los escurrimientos de las montañas. Muchos lo consideran un “oasis” en medio del semidesierto cubano, que es como se conoce la costa sur de Guantánamo.

Guaibanó, El Corojo, Manguito, y Puriales de Caujerí, son algunos de sus asentamientos más cercanos.

II

Al Valle de Caujerí llegó el Comandante en jefe, por segunda vez, el 17 de mayo de 1981, con motivo de celebrar el Día del Campesino. En esa oportunidad reitera su convicción de las riquezas de la región y expresa “…no tenemos la menor duda de las grandes posibilidades agrícolas que tiene este valle si cuenta con agua” y más adelante asegura Fidel “…no vamos a detenernos ante las dificultades con la idea de que el valle de Caujerí se convierta en una especie de jardín agrícola, en una especie de paraíso económico y social.

En todos estos años se realizaron importantes y costosas inversiones, dedicadas fundamentalmente a resolver su gran problemática: el agua, incrementando los sistemas de riego que permitan llegar a producir, perspectivamente, la ansiada cifra de un millón de quintales entre viandas, granos y vegetales.

Desde hace un tiempo los más de cinco mil 400 pobladores de la zona del Valle son testigos, y en la actualidad  beneficiarios, de una de las grandes obras hidráulicas que se ejecutan en el país: El Trasvase del agua desde el río Sabanalamar hasta la presa Pozo Azul. Tránsito del preciado líquido que se realiza por gravedad por un sendero subterráneo a razón de más de un metro cúbico por segundo (más de 12 millones al año).  El logro además del importante ahorro económico que representa también tiene un  significativo impacto medioambiental.

La ejecución del trasvase junto a los 85 kilómetros del sistema de riego del Valle de Caujerí, son estratégicas inversiones que permitirán elevar de 10 mil toneladas a más de 30 mil de tomate, granos y otros cultivos, producciones destinadas fundamentalmente a la sustitución de importaciones.

Al plan director existente para el desarrollo integral de la región se suma la construcción de micrordeños y cebaderos para multiplicar el programa ganadero, así como la ejecución en el Valle de una moderna fábrica de conservas y vegetales, que permitirá procesar pulpas de tomate, guayaba, mango y otras frutas, lo que posibilita la pérdida de producciones y un considerable ahorro de combustible, al no tener que trasladarse el producto para su elaboración.

 

 

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