Cien 14 de febrero para un solo corazón

Por Yisell RODRÍGUEZ MILÁN 

Foto: Demetrio FUENTES RODRÍGUEZ

Quien lo ve no piensa que ya tiene 100 años, y menos que hubiese nacido justo un 14 de febrero del pasado siglo en Maisí, el municipio más oriental de Cuba.

Sin embargo, las coincidencias existen, y los siete hijos que ya rondan las seis décadas de vida, los 22 nietos, 21 bisnietos, dos tataranietas así como las maneras alegres y galantes que caracterizan a Juan Bautista Marzo Quintero confirman una vida de amores y fortuna que ha durado más de lo común.

Cuenta él que quizás por nacer un día de los enamorados, siempre tuvo buena suerte en los asuntos del corazón: “Yo tuve mis novias, aunque antes no había tantas libertades como ahora y las parejas se sentaban en la sala de la casa, con los padres presentes, bien separadas. Quizás por eso el amor era más comprometido y duraba, no como hoy”, dice mientras evalúa, desde su siglo de vida, la modernidad.

Acto seguido sus recuerdos lo remontan a 1933, cuando contrajo matrimonio con Silvia Guilarte Maresma, la madre de su descendencia y a quien perdió desde los 67 años: “Lo peor de llegar a los 100 es ver morir poco a poco a los seres queridos y esa sensación de que, después de este cumpleaños, ya no me queda tiempo”, simplifica.

¿Y lo mejor de su larga existencia?, preguntamos, y Marzo responde: “que estoy lúcido y he visto a mi familia crecer”.

Él dice que su secreto para durar tanto es la buena alimentación, sin beber ron ni fumar. Aunque sí toma el café que él mismo cuela porque todavía, a pesar de los dolores de la vejez, atiende la cocina, camina por la casa y cuenta a los vecinos sus muchas historias de antes y después del triunfo de la Revolución.

Entre las anécdotas que sus más cercanos ya repiten de memoria están sus vicisitudes en Baracoa como vendedor de bebidas y cigarros, fotógrafo y bombero. Este último oficio hasta 1952, año en que lo abandonó porque Fulgencio Batista dio un golpe de Estado al gobierno auténtico que él apoyaba.

Otras veces, le da por contar cómo llevó confituras y balas a los rebeldes ocultos en las lomas de Imías, o de cuando una avioneta batistiana pasó tiroteando por encima de su casa en la ciudad de Guantánamo, y  de aquel día en que lo querían aprisionar porque los casquitos le encontraron la pistola de juguete de su hijo Miguel.

También revive, a menudo, el 1ro de enero de 1959 jornada durante la cual, entre la alegría y el alboroto por el triunfo, un carro de rebeldes chocó a su perrito en la calle: “Y los barbudos se detuvieron, me pidieron disculpas y las acepté”, explica.

Ya un siglo de vida tiene Marzo: usa bastón, se mueve despacio, habla bajito, y ostenta con orgullo las medallas Jesús Menéndez, Fernando Chenard Piña y Aniversario 60 de la CTC (1939-1999) en homenaje a sus más de 50 años en el sector del Comercio y la Gastronomía.

Y sí, le pesan las décadas en los huesos, pero aún luce optimista, tanto que con espíritu de cumple-cien comenta a sus familiares lo mismo que solía decirle a su esposa cada 14 de febrero hace muchos, muchos años: “usted hoy me tiene que hacer dos regalos”.

 


4 comentarios en “Cien 14 de febrero para un solo corazón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *