Los UNOS, los OTROS y los DEMÁS

Por Yisell RODRIGUEZ MILAN

 En aquel lugar había dos colosales estatuas. Cuenta la leyenda que pertenecían a dos pueblos diferentes, la de la derecha al de los UNOS; la de la izquierda al de los OTROS. Durante siglos habían permanecido ahí, custodiando la entrada ala Nacióny como alertando con su firmeza a cuantos foráneos quisiesen gobernar sus tierras. Y como recordatorio de las intenciones primeras de los UNOS  y los OTROS, tatara, tatara tatara abuelos de los actuales habitantes del territorio.

Los UNOS eran parte de una población adelantada, progresista, de edificios y calles de piedra, arcabuces y máquinas de vapor. Hablaban un asola lengua: “la civilizada”, y sobrevivían, al menos así  pensaban ellos, gracias a sus primitivos deseos de conquista y evolución.

Los OTROS vivían lejos, muy lejos, internados en la selva oeste de aquel vasto territorio. Corrían rumores de que entre ellos se practicaba el canibalismo, la brujería, de que los niños nacidos deformes crecían como esclavos sexuales de los hombres o muy enfermos o muy débiles que se acercaban a la ancianidad sin mujer.

Cierto día, dice la leyenda, un joven UNO salió a explorar fuera de las murallas de su ciudad y nunca regresó. El gobierno, presionado, inició una campaña de búsqueda que duró dos días. Durante esas 48 horas los UNOS no pararon de increpar a los OTROS echándoles la culpa. Insistían en que el desaparecido había sido atrapado para ser exhibido en las ferias como esclavo o embalsamado en alguna de sus casas de adoración pagana.

Los OTROS, como respuesta, alegaban que todo aquello era treta, pura treta, que el hombre UNO quizá nunca había salido de su ciudad y que todo era un pretexto para convertir la selva que los separaba y los hacía diferentes en territorio UNO. Así comenzó la 1ra Gran Guerra. Silenciosa, expansiva, letal.

Durante siglos se sucedieron ataques y contraataques, se planearon estrategias, acontecieron asesinatos, violaciones, robos, quemas, genocidios. La civilización se mezcló con la barbarie. Y todo el territorio se llenó de vástagos, huérfanos, abandonados. Mientras los recuerdos, enseñanzas y leyendas dejaban de pertenecer a UNO u OTRO pueblo porque fueron pasándose, a medias, de los hijos de UNOS a los hijos de OTROS hasta que ya nadie recordó aquellos detalles que los diferenciaban.

Solo un grupo de ancianos desmemoriados, berrincheros y seniles, mantenía viva la vieja guerra. Veteranos de un conflicto sin salida del que pocos querían saber y para el que era imposible reclutar hombres. Los disponibles siempre tenían a la madre, o al padre, o al hermano en UNO u OTRO bando y acababan fugitivos.

Hasta que un día la guerra se acabó. Fue el día en UNOS y OTROS se reconocieron como hermanos. Y vieron que todos tenían nariz y compartían el mismo aire, y boca para entablar la paz, y manos y piernas fuertes para trabajar de conjunto, y que amaban a los niños, y vieron tras años  y años de muerte que hasta el esqueleto, blanco y duro tenían todos igual, así que decidieron acabar aquella tontería prehistórica e incivilizada y fundarla GRANREPUBLICAUNIDA.

Como recordatorio de los años de tragedia y extinción, el gobierno de la nueva Patria mandó a erigir dos estatuas a la entrada de la ciudad, ambas de pies a cabeza picadas a la mitad y mirando hacia el frente, UNA hombre yla OTRAmujer, UNA simbolizando los intentos de paz,la OTRAlos de supervivencia.

Sí, en aquel lugar había dos colosales estatuas. En 1939 ambas fueron destruidas por un avión de LOS DEMÁS. LOS DEMÁS teorizaban sobre su superioridad racial, hablaban de dominar el mundo y exterminar a los que fueran diferentes. Bombardearon un enorme pedazo dela GRANREPÚBLICAUNIDA.

Y entonces los UNOS y los OTROS, que eran pacifistas, fueron condenados al exterminio, pero aún así, los que sobrevivieron, tatara tatara tatara nietos de los primeros guerreros, intentan recoger, desde distintas geografías del planeta, los trozos dispersos de las estatuas muertas.

 

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