Luces, cámaras, acción: El suspense de un proletario.

Luego de 5 años de vagancia universitaria, hemos vuelto al drama cinematográfico de nuestras vidas. El que pasó fue un quinquenio de alcohol, sexo, reuniones grupales y líos de beca. Toda una película de acción y/o romances (en dependencia del protagonista). Ahora es el momento del misterio y los filmes policíacos.

Nuevos rostros, disímiles caracteres y muchas responsabilidades son los principales rasgos de esta nueva propuesta. Una propuesta que, empiezo a sospechar, será más que una película de 2 horas o más, porque amenaza convertirse en una de esas series a lo norteamericano que se extiende y se extiende hasta que entren en huelga sus guionistas, los protagonistas decidan embarazarse o mudarse para otro show o hasta que el público se aburra.

La dirección de esta propuesta corre a cargo de Dios, las coincidencias y nuestros jefes. Nada que ver con la independencia de los años de estudio. Mientras la música, aportada por nosotros mismos, tiene un estilo personalizado que depende de quien viva la película y cuanto interés tenga en mantener su  esencia.

Por eso será usual detectar en quienes inician sus vidas como proletarios: restos de lo que fue un pelado “magua”, un agujero sin piercing en alguna lengua profesional,  quizás una que otra canción de Liking Park en las memorias flash o un fragmento de tatuaje bajo cierta camisa almidonada.

El fin del filme es un suspense. Efecto equiparado a la trama tensa que recorre los 20, 30 ó 40 años  de la vida profesional de los protagonistas. La historia terminará cuando ellos lo decidan, dado que siempre pueden optar por: jubilarse en su primer trabajo, irse del centro  cuando se aburran o abrir un negocio por cuenta propia.

Ya la vida dijo “luces, cámara, acción“ y la película de nuestras vidas ha empezado a ser filmada. Queda a nosotros la opción de tomar su rumbo y cambiarla cada vez que intuyamos que, quizás, después no valdrá la pena verla.

4 comentarios en “Luces, cámaras, acción: El suspense de un proletario.

  1. Yisell , este articulo me hace pensar en disfrutar al máximo la universidad. te confieso que me da un poco de miedo la rutina del trabajo , pero es algo inevitable . Te felicito , es un articulo muy real.

  2. Eso es lo mejor que puedes hacer, disfrutar al máximo la universidad con sus cosas y sus experiencias, sus agonías y sus sacrificios, solo eso queda cuando nos graduamos, los buenos y malos momentos que pasamos con aquellos que un día de nuestras vidas después de graduados recordaremos o veremos y hablaremos de esos días, el tener miedo a la vida o mejor dicho a la rutina de la vida es normal en el paso por ella misma pero debemos romper con esa rutina para poder vivir y estar en constante cambio con la vida misma. Si hoy cogí por aquí mañana cojo por allá, hoy conocí nuevas gente por aquí pero mañana seré mas feliz pues conoceré gente por allá y así veras como es de grato vivir (esto es para Dayana y el que lo quiera leer).
    Y mi prima después de la filosofía de un viejo joven me gusta como escribes hace falta que siempre sigas por ahí como dicen en una emisora “marcando la diferencia” y si te puedo ayudar buscando temas tira pa’ acá que yo te daré temas…
    Besos el Juank

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